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Adán y la Cuarta Transformación
La última reseña del año debió ser tan épica, como para tardar en publicarla, un show tan sublime que nos hizo sacar no solo una, sino en 4 ocasiones un sentimiento no encontrado. Fotos: Selene Ortíz
La última reseña del año debió ser tan épica, como para tardar en publicarla, un show tan sublime que nos hizo sacar no solo una, sino en 4 ocasiones un sentimiento no encontrado. Fotos: Selene Ortíz

Veníamos con la expectativa de ver a tres de los personajes más icónicos de Adán, “El Ídolo, ADA y Amador”, el show inició un poquito tarde, con una cita a las 20 hrs. No fue hasta las 21:17 hrs después de Polaris que por fin el hijo prometido de la nueva oleada de emblemas apareció, pero oh sorpresa, era un Adán que ya conocimos en esta nueva etapa, el sin título y honesto, cantando primero, sus canciones más recientes de “Esencia Solar”, temas que en su presentación pasada hubo duetos con Larregui, en esta ocasión no fue necesario, todos con su ensamble de grupo, fue más que suficiente, iniciando la noche con “Color Café”, le siguieron “Mi Fe, Vivir con Valor, Vagabundos de otro Mundo & Sólo falta lo Mejor”. Nuestra primera media hora se fue ahí, la banda continúo con una intervención mientras el Adán conocido se escondía, todo para abrir escenario a una tumba, las luces cambiaron a moradas y la pantalla se tornó entre rayos y la imagen de un cementerio, entre las entrañas de la tierra surgía él, “El Ídolo”.

Con el tema que le dio el nombre al personaje y al disco de aquel 2009, entre traje elegante y saco de rojo cristal, se revivía una época en donde todos éramos tristes y aceptábamos serlo, con temas como “Estoy mal, Compagnon du ciel & No”. El más irreverente, narcisista y galán de los tres personajes se despedía, volviendo a su tumba, recordándonos que él era el favorito, con sus pasos de baile y seducción sex. Después de la tormenta hecha en pleno escenario, llegó la primavera, entre campos de flores y una armonía melódica, la tierra nos regresa a “Amador”.

Con canciones que hubieras preferido llevar a tu chica, porque era el momento más romántico de todo el show, primero para los que no sentíamos solos pero con motivos en la vida “Me Siento Solo”, cantamos más en francés y a un ritmo que nos lo hizo saber “J´aime Tex Genoux”, pareciera que Amador pide algo a su staff, peor terminó regañándolos por intentar meterlo al ataúd. El último personaje y el que pocos se esperaban (porque Ídolo es el favorito), peor aquí todo cambió.

La banda original se retiraba del escenario, los rayos aumentaban y el ruido de la tormenta no paraba; entre la oscuridad, salían Diego de Bengala, Pablo de Polaris en la batería, y otros músicos que no pude reconocer, pero este se ponía intenso, hablamos enserio, como todo buen show de rock & roll, una moto hizo su llegada triunfal, entre chamarra de cuero y lentes negros, el mismísimo Jay de la Cueva se hacía presente. El ataúd tirado en el suelo, sólo resguardaba lo inevitable, ADA renacer como el fénix de traje de lentejuela sexy que portaba en vida. “Dancing to the Radio” prendió el éxtasis y júbilo del público ¿y cómo no? Si con tremendo elenco y una gran apuesta en escena, terminábamos de vivir el último gran show del año refugiado en el Plaza Condesa; sí Adán en Mayo te sorprendió, aquí no te dejó con palabras para describirlo, sencillamente, magnifico.

4 etapas de Adán, 3 que juró no revivir, pero no fue un asesinato al final de cada acto, sino, como de película de zombies sin hambre, su apetito era el micrófono, cada uno de ellos caracterizado con lo que eran, barba, traje, gel para el cabello, todos tenían sus atuendos originales y sus sentimientos correspondientes ¿Cuál fue tu favorito?