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Faro en las calles

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Eres Mi Noche Favorita...
Diciembre inició con un concierto fenomenal, el Plaza Condesa experimento diferentes tonos de luces, el público mejor coreado y sobre todo, un gran sabor de boca que remató con un disco recuerdo. Todo esto y más fue la noche con Carlos Sadness, mujeres gritando de júbilo, hombres demostrando su lado cursi, y todo con medida. Fotos por @luck_sky100
Diciembre inició con un concierto fenomenal, el Plaza Condesa experimento diferentes tonos de luces, el público mejor coreado y sobre todo, un gran sabor de boca que remató con un disco recuerdo. Todo esto y más fue la noche con Carlos Sadness, mujeres gritando de júbilo, hombres demostrando su lado cursi, y todo con medida. Fotos por @luck_sky100

20 rolas conformaban el setlits de este cantautor español, dando inicio con el tema “Fue tan importante”, seguido de “Perseide”, la gente más eufórica que vi desde Dead Deasis, todos sabían los coros de principio a fin, un inicio cabal y puntual, las ventajas de ser el Plaza, ya todo estaba afinado. Simplemente al escuchar por el micro el nombre de Carlos Sadness, el piso del baño se sentía a punto de levantarse (historia real), se regaló el disco “Ciencias Celestes”, el primer material con que se dio la gran fama para Carlos, temas que ya quería ser escuchados desde su publicación al inicio del año “Amor Papaya” (no hubo necesidad de invitar a Caloncho), “Que Electricidad y Volcanes Dormidos”.

 Se dio una cronología en el juego de luces, ya que al inicio, el escenario iluminado por tonos muy oscuros de color azul o verde, algo un poco molesto para los fotógrafos, pero a medida que el concierto avanzaba, las luces se volvían más claras, hasta el climax del concierto, donde papeles metálicos salieron a sorprender al público y los triángulos de fondo, daban la ilusión óptica de una distancia más grande entre ellos y el escenario.

 Un encore que duró más de las típicas tres canciones del final, “Siempre esperándote, Groenlandia, Hoy es el día, ¡Que Electricidad! Y Monteperdido”. La acústica del lugar dio más que perfecta la ecualización de su guitarra y ukulele. Sentí que dieron mucho protagonismo a Carlos y eso no estuvo mal, sino que dejaban de lado al resto de sus integrantes como banda, el baterista siempre oculto y el bajo en la esquina derecha sin algo de visibilidad por parte de las luces.Hubo buenos tiempos, gran sonido, un juego de luces que hubiera deseado ver más alegre desde su inicio pero que supo irse modificando, una buena interacción con el público y no escatimaron en los regalos. Merece un 8 de 10 este concierto.