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Faro en las calles

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¡We Are Deathless!
Con una espera de 40 min, la voz de Naomi algo indispuesta para cantar en tonalidades altas, y un público con mucha perspectiva; podríamos resumir que el concierto del 20 de Abril, fue lo mejor que pasó en este mes y hasta el momento, del año. Fotos: Óscar Villanueva
Con una espera de 40 min, la voz de Naomi algo indispuesta para cantar en tonalidades altas, y un público con mucha perspectiva; podríamos resumir que el concierto del 20 de Abril, fue lo mejor que pasó en este mes y hasta el momento, del año. Fotos: Óscar Villanueva
Un show que fue acertado para abrir a las hermanas Díaz, la mezcla de sonidos y la similitud en los instrumentos hicieron ágil la dinámica del staff, dando siempre tonalidades equilibradas entre micros y teclas, la voz y simpatía de Elsa Carvajal dieron una probada de lo que teorice, pudo ser el único show de la noche; este grupo ha crecido en los últimos años, y su esfuerza ha dado frutos, con dos materiales, están de viaje próximamente rumbo al LTDO mx y el Pulso GNP, no dudamos verlos en las otras ediciones de Tecate Península o Comuna.

Ibeyi:

Con un retraso en escena, se nos informaba por un micro abierto que la voz de Naomi se encontraba algo desgarrada (un dolor pues), en ese preciso momento teorice muchas cosas, tales como una cancelación del evento, puff, que tragedia hubiera sido eso. ¡Pero no!

A pesar de eso, y de lo que conlleva para un músico, las hermanas Díaz salieron a dar lo mejor de sí, Lisa tuvo que acaparar el micro, mientras que Naomi con desesperación de participar, animaba al público con algunas siluetas de mano, levantando ánimos. Pocas veces encuentras una producción de talla festivalera dentro de este inmueble, no por juzgar, pero, una pantalla, no se había propuesto desde hace años. La mejor manera de crear ambiente y fondo, cuando no se proyectaban los videos de fondo, el color blanco servía perfectamente para rebotar las luces y crear una caja iluminada dentro del escenario. El show más iluminado desde Camilo Séptimo.

Ibeyi es una propuesta multicultural, con raíces africanas, cubanas, la oleada de jazz francesa y el nuevo ritmo indie americano, estas dos chicas crean un nuevo género en la música, dejando aún lado los instrumentos clásicos, adiós guitarras, adiós bajo y batería; a pesar de no contar con este último, nunca, nunca de los nunca, abandonaron las percusiones. El cajón y la bata se mezclan perfectamente con el soul y el reggae, pero las pistas electro son una nueva forma utilizar a su favor.

Si las pistas bien, eran el ritmo de apertura, y los otros instrumentos como el teclado, eran el éxtasis del ritmo, sola faltaba una voz; ese carácter tan humano que dice quien tiene la perfección en sus cuerdas vocales, Lisa, como ya mencioné antes, fue la que tuvo el peso de esta área, y si de algo estoy conforme de anunciar, es que fue la representación máxima de la conciencia moderna, esa voz que tiene algo que decirte, pero por vanidad o codicia, hacemos caso. Naomi también interpreto algunos temas, y si estuviera en su completa disposición, hubiéramos visto dos ángeles morenos dando el mejor show de la Condesa.

A pesar de tener una gran multitud, la comunicación fue clave para ellas, multi lenguas que no importan donde se encuentren, saben hablar inglés, francés, español, y ese, enserio, no sólo se agradece, se disfruta al escuchar historias y chistes, Ibeyi crea lazos familiares, canciones que hablan de una familia, como “Mama Says” o “Valé”, compuesta para su sobrina radicada en EEUU, te hacen sentir empatía. ¿Por qué no tenemos presente la Tierra en donde vivimos? “Oya” nos mostraba los elementos naturales, esos que crean, pero saben destruir, de lo que estamos hechos.

El disco a presentar era “Ash”, algunos temas que no se presentaron como sencillos promocionales, pero que eran conocidos por el público, fueron “Transmission/Michaelion”, fue uno de mis momentos, más recordados, la pantalla mostraba un viaje que nos centra en la letra, una tierra frágil, pero con mucho viaje en sus existir. Hay otras partes, en donde la misma música nos hace reflexionar de esas preguntas existenciales ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué queremos transmitir? 

 Vuelvo a reiterar, uno de los shows con mayor producción que he visto en el Plaza, una calidad impecable en las luces, donde los ingenieros, aprovecharon la pantalla y el fondo, en cuestión de audio, igual, mucha referencia al Plaza pero en ocasiones, la pista, corría por cuenta propia, frenando al sentir su fuera de lugar, casi nada de eso, es sólo por mencionar, pero eso sí, una sincronía con las chicas para darles su tiempo, cuando Naomi o Lisa, utilizaban instrumento para iniciar o marcar fin de canciones, era el momento de ellas, y ocupaban el tiempo necesario para hacerlo. No fue indispensable la invitación de otro músico como la Mala o Chily.

El momento clímax del show, Deathlees, coros de los asistentes, un ritmo que puso a brincar a todos, manos levantadas, las hermanas Díaz no hicieron más que ambientar la energía y la mala vibra afuera de uno, repitiendo este coro en el final del concierto. Sin muchas palabras que puedan explicar este bello momento; y por último, la política no quedo fuera, hablando de la misoginia de Donald Trump, y retomando el discurso de Michell Obama homologando en la canción “No Man Is Big Enough for My Arms”.

Ibeyi logró lo fenomenal en un lapso de hora y quince minutos, ofreciendo un show diferente al que encontramos en el Vive Latino del 2016, agradezco fuera en el Plaza y espero que, si vuelvan, sea en el mismo sitio, no porque no merezcan algo más grande, sino porque fue tan íntimo y detallista el espectáculo que no creo factible otra sede para lograrlo tan cabalmente. En un termino vulgar pero meramente mexicano, esto estuvo ¡DE POCA MADRE!